Agua
El agua es modelo taoista por excelencia . No tiene forma propia, sino
que asume la del tiempo dado, pero sin jamás perder su esencia. Siempre
es agua. Se amolda a todas las formas.
También adopta los cambios que propone la circunstancia del momento.
Si hay calor, se vuelve vapor. Si hay frío, hielo. Así, siempre sale adelante al fin.
Corre, se detiene, baja, sube, golpea, rodea o acaricia. Fluye junto al
signo de los tiempos, siempre siendo agua. Es el modelo perfecto del
andar armoniosamente por el sendero del Tao, conservando intacto su
"Te", desplegando todo lo que está en su naturaleza ser.
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